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La Vida Secreta de los Árboles

Atento abeto, hay un pérfido abedul que te está espiando
por Luca Bergamin. Extracto del artículo publicado en Sette, semanal del Corriere della Sera

 árboles en el bosque

Los árboles hablan entre ellos, existe un tipo de red social verde que funciona entre las plantas”. Para demostrarlo, y sobretodo explicarlo con un lenguaje que pudiera suscitar emociones, el guardia forestal de 52 años Peter Wohlleben ha escrito un libro que en Alemania ha llegado al primer puesto en las listas de libros más vendidos, llegando a la cifra de 350.000 copias vendidas, y ya ha sido solicitado por diecinueve países desde Brasil a Corea.

Nosotros hemos quedado con él en su bosque de Hümmel, un paraíso prístino de tres mil acres de bosque en la región occidental de Eifel, casi al confín con la región de Ardenne y Bélgica, y hemos hecho todo aquello que hace este hombre alto y de carácter amable, que tanto le habría gustado a Jean Giono, aunque él más que plantar árboles los cuida.

“He escrito el libro porque querría que todos pensáramos en los árboles y nos implicáramos en su conservación, no solo porque son importantes para nuestra vida, sino también porque son esplendidas criaturas vivas dotadas de formas de comunicación y sensibilidad sorprendentes. No son solo robots orgánicos que han crecido para dar oxígeno a la Tierra y proporcionarle madera al hombre – explica Peter- y no se comportan en un modo egoísta como nosotros, los humanos. Las plantas se comunican mediante un tipo de humo, esencias que emanan cuando están heridas por insectos o mamíferos de modo que los ejemplares vegetales de la misma especie que están en su entorno reconozcan la señal de peligro y comiencen a prepararse para el ataque. Otras formas de contacto se realizan a través de las raíces, enviando sustancias químicas y señales eléctricas. Es aquello que los científicos llaman wood wide web, aunque con sus expresiones demasiado técnicas no describen plenamente la belleza de la vida secreta de las plantas”.

hayasAtravesamos un hayedo y encontramos esparcidos por el suelo muchos troncos caídos a causa de su vejez. Allí permanecerán, porqué en el bosque de Hümmel la intervención del hombre y las máquinas se reducen al mínimo. (...) “Nos hemos parado aquí por las hayas, que son los árboles más sociales comparados con sus vecinos y dotados de una increíble paciencia. Por ejemplo, los más jóvenes deben esperar mucho bajo el follaje de sus madres antes de tener el permiso para crecer, y el tiempo de espera puede llegar a ser de tres siglos: ¿a quién no le gustaría que le mimaran durante todo ese tiempo?” Las hayas aprenden de sus experiencias. (...) “Los manzanos son en cambio los más hábiles en cálculo, ciertamente los científicos han establecido que consideran como días calurosos aquellos en los que la temperatura supera los 20° y, a partir de un cierto número de días, brotan las hojas, lo cual es fantástico porque significa que están dotados de algo similar a la memoria.

Le pido a Peter entonces si puede ir un poco más lejos y hablar de sentimientos, aunque sean tenues, comparables al amor o a la tristeza. (...) “Quizás amor no, pero la amistad es un sentimiento conocido – asegura- en el sentido que se cuidan los unos a los otros (...) la amistad es tan fuerte que durante años e incluso siglos, se mantienen en vida las cepas de los ejemplares ya difuntos enviando una solución azucarada a través de las raíces.”

eucaliptusEl sol se ha puesto, estamos volviendo a la entrada del bosque, hay tiempo aun para asistir... a un instante de lactancia de un árbol madre.

“Como para los niños, la alimentación en temprana edad es importante – concluye Peter- solo que su pubertad puede durar tres siglos, si el árbol adolescente ha comido bien y ha sido paciente en la sombra de su madre, podrá llegar a ser muy anciano (...) cuando un árbol está cercano a la muerte, saca hacia fuera las llamadas ramas del miedo, pequeños bultos alrededor del tronco como señales de sentirse en pánico.”

En resumidas cuentas, también a los árboles les conviene estar “enmadrados”, a veces son brutales y siempre tienen miedo a morir. Entonces son exactamente como nosotros.

 

 

 

 

Peter Wohlleben

 

Peter Wohlleben estudió ingeniería forestal y pasó más de veinte años de su vida trabajando al servicio de la Comisión Forestal de su país. Posteriormente, dejó esa tarea porque deseaba profundizar en sus ideas sobre ecologismo y llevarlas a la práctica. En la actualidad, dirige una iniciativa privada medioambiental en una zona boscosa desde la que trabaja con el afán de retornar a la naturaleza los bosques primigenios. Wohlleben realiza seminarios y conferencias, y lleva escritos diversos libros sobre los bosques y la protección del medioambiente.

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La Vida Secreta de los Árboles - Peter Wohlleben

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