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El colesterol

Colesterol: entrevista a la doctora Debora Rasio
Escrito por Redazione Web Macro

Alimentación sana y colesterol

La palabra colesterol es un término médico que conocemos y oímos a menudo. Pero el tema es muy complejo y es normal que aún a día de hoy haya mucha confusión sobre el mismo. Hablaremos sobre ello con la doctora Debora Rasio, oncóloga e investigadora nutricionista en la Universidad de Roma La Sapienza.

Pretendemos entender qué es el colesterol, la división que se hace entre colesterol bueno y colesterol malo, y sobre todo, cómo intervenir de manera preventiva a través de los alimentos que reducen el colesterol.

―Doctora Rasio, ¿qué es el colesterol?

―El colesterol es una sustancia grasa que circula en la sangre transportada por algunas proteínas y es muy importante para el organismo y para nuestra salud. A nivel hepático, nosotros producimos alrededor del 75% del colesterol presente en nuestro cuerpo, mientras que el resto lo ingerimos a través de la alimentación. El colesterol es importantísimo para la formación de la vitamina D, para el correcto funcionamiento del sistema nervioso central, así como para la creación de la bilis. Además, es necesario para la formación de las membranas celulares de las hormonas: de las sexuales, como la testosterona y los estrógenos; y de las que están relacionadas con el humor.

―¿Cuándo podemos definir el colesterol como peligroso?

―Normalmente distinguimos entre colesterol bueno y malo. En realidad, el colesterol es uno solo, pero dependiendo de la dirección en la que viaja y de las proteínas a las que va ligado para dicho transporte se define como colesterol bueno o HDL (cuando viaja de los tejidos periféricos hacia el hígado) o malo o LDL (cuando viaja del hígado hacia células periféricas). A su vez, el colesterol puede ser de pequeñas o de grandes dimensiones. El de pequeñas dimensiones es el más aterogénico, y aumenta cuando ingerimos demasiados azúcares o harinas refinadas.

Por otro lado, existe otro tipo de colesterol: el oxidado. Éste último lo encontramos en productos que contienen huevo y leche en polvo además de productos en fiambres y se forma en la sangre en presencia de estrés oxidativo e inflamación. El colesterol oxidado es una importante causa de la placa aterosclerótica. Lo correcto es que el colesterol no sea ni demasiado alto ni demasiado bajo; el colesterol alto es, de hecho, uno de los factores de riesgo cardiovascular más conocidos. Ni se debe tener el colesterol HDL bajo debido a las importantes funciones que desempeña en nuestro organismo. Para ello, no podemos dejar de pensar en el papel esencial que desempeña la alimentación.

―Doctora Debora Rasio, ¿existe una dieta para reducir el colesterol?

―La dieta es ciertamente importantísima para equilibrar los niveles de colesterol, pero no debemos olvidar que la mayor parte del colesterol lo produce el hígado, por lo que en algunos casos, con la mejor de las dietas, no se consigue reducir drásticamente los niveles. También es importante saber que el colesterol es solo uno de los factores de riesgo cardiovascular, y quizá ni siquiera sea el más importante. Por ejemplo, numerosos estudios demuestran que tener bajos los niveles de inflamación a través de una alimentación sana reduce los episodios cardiovasculares más que bajar el colesterol con fármacos. Para proteger el corazón deberíamos consumir cada día alimentos protectores que actúan como auténticos fármacos en materia de reducción del riesgo cardiovascular. Por ejemplo:

La vitamina C

La vitamina C es un potente antioxidante. Hoy sabemos que la vitamina C reduce el colesterol malo LDL y el oxidado, y aumenta el colesterol bueno HDL, reduciendo así el riesgo cardiovascular. La vitamina C desempeña además otra potente acción vasodilatadora y reduce la presión sanguínea. Además, participa en la formación del colágeno y mantiene la integridad de las paredes arteriales.

Chocolate negro

Son suficientes 10 gr de chocolate negro de buena calidad para mejorar el estado de las arterias. De hecho, el cacao es muy rico en polifenoles, sustancias antioxidantes con acciones antiinflamatorias, antihipertensivas, antioxidantes y antitrombóticas.

Té verde

El té verde es rico en antioxidantes, previene las enfermedades vasculares cardiacas y cerebrales, relaja las arterias, y reduce la presión sanguínea, además de mejorar la elasticidad de los vasos. El té verde es capaz de reducir el colesterol malo y aumentar el bueno (HDL).

Aceite de semillas de lino

Las semillas de lino representan una fuente vegetal riquísima en ácidos grasos Omega 3. El aceite de semillas de lino es perfecto para reducir los niveles de colesterol pero se debe utiliza en crudo: su estructura química lo hace muy sensible al calor, a la luz y a la presencia de oxígeno. Tras la apertura del envase es necesario conservarlo en la nevera y se recomienda utilizarlo antes de un mes. También son una buena opción las semillas de lino, pero tenemos que molerlas y consumirlas al momento. No olvidemos el aceite de semillas de cáñamo y las semillas de cáñamo, ricas en ácidos grasos Omega 3 y que entran en la categoría de aceites vegetales, los cuales son importantísimos para nuestra salud en cuanto nos protegen de las enfermedades cardiovasculares. Podemos utilizar también con este propósito las semillas de chía.

Además, debemos señalar que, por una parte, existen todos estos aceites valiosísimos para nuestra salud. Pero por otra parte, hay todos esos aceites vegetales que se utilizan en bollería (aceite de semillas de girasol, aceite de palma o aceite de maíz) que, de estar oxidados, resultan dañinos para nuestra salud y aumentan el riesgo cardiovascular.

frutos secosAlmendras, avellanas y nueces

Las almendras, avellanas y nueces son ricas en ácidos grasos poliinsaturados. En general, todos los frutos secos oleaginosos contienen numerosos nutrientes importantísimos para nuestra salud, como los fitoesteroles, la vitamina E, algunos minerales (como calcio, potasio y magnesio), el ácido fólico, los polifenoles y los antioxidantes. Diversos estudios han confirmado que los frutos secos oleaginosos son fundamentales en materia de prevención contra enfermedades cardiovasculares.

Aceite de oliva virgen extra

En la base de nuestra dieta mediterránea está precisamente el aceite de oliva virgen extra, un auténtico fármaco-alimento. Muy rico en antioxidantes y en vitaminas liposolubles, el aceite de oliva virgen extra aumenta el colesterol bueno y reduce el malo. De esta manera, reduce los indicadores de inflamación y aumenta los niveles de sustancias antioxidantes en la sangre. Es fundamental que sea de buena calidad.

Aguacate

También el aguacate es muy rico en grasas monoinsaturadas, y es capaz de reducir el colesterol malo así como el colesterol total. Al mismo tiempo, aumenta los niveles de colesterol bueno.

Y no nos olvidemos de las alcachofas, las cuales activan el hígado y hacen funcionar mucho mejor los metabolitos hepáticos, incluso los del colesterol.

La granada, auténtico fármaco-alimento capaz de reducir la capa alterosclerótica y de proteger el colesterol de la oxidación.

Y el ajo, capaz de relajar los vasos sanguíneos y de reducir la adhesión de plaquetas.

Los cereales integrales y las legumbres son fuente de fibra soluble e insoluble capaz de reducir la absorción del colesterol alimentario y de mejorar indirectamente el metabolismo hepático a través de los productos de la fermentación de la fibra, o sea, los ácidos grasos de cadena corta producidos por la flora bacteriana intestinal y absorbida en círculo. No podemos olvidarnos del vino tinto, cuyo consumo regular disminuye el número y la gravedad de los episodios cardiovasculares.

Por otra parte, es igual de importante eliminar algunos alimentos dañinos de nuestra dieta, empezando por todos los azúcares, las grasas trans y los aceites vegetales utilizados en bollería y en fritos, capaces de aumentar el estrés oxidativo y el colesterol malo.

 

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