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Cuida tú hígado con la alimentación

Hígado y Alimentación: Entrevista a la Doctora Debora Rasio
Escrito por: Redacción Web Macro | Salud y Bienestar

platos con corazón

El hígado es un órgano que se ocupa de tantísimas funciones, todas ellas extremadamente importantes para nuestro organismo.

El hígado es una glándula muy compleja: basta pensar en las casi 6000 reacciones químicas diferentes que se llevan a cabo en él cada día, a menudo contemporáneamente.

A pesar de su importancia, no solemos tener una gran familiaridad con el tema: conocemos la función del corazón, del cerebro, de los pulmones, pero debido a la complejidad y a las innumerables funciones de este extraordinario órgano, a menudo no sabemos asociarlo a un rol específico.

El hígado en el cuerpo humano tiene la función de metabolizar las proteínas, grasas y carbohidratos, se ocupa de sintetizar el colesterol, la bilis, de transportar hormonas y precursores. Además el hígado se ocupa de depurar nuestro organismo de las sustancias tóxicas, tanto aquellas producidas en el cuerpo como aquellas que absorbemos del ambiente. Es por lo tanto muy importante que el hígado pueda trabajar bien y desarrollar las propias funciones.

Y ciertamente la alimentación puede jugar un rol importante. Hemos entrevistado a la Doctora Debora Rasio, oncóloga e investigadora nutricionista que se ocupa del binomio alimentación-salud, y que nos ayuda a reflexionar sobre aquel tema tan importante que es la prevención en la mesa.

Doctora Rasio, ¿cómo podemos saber si nuestro hígado no está bien?

Podemos sentir algunos síntomas, los cuales suelen ser indirectos. Algunas patologías hepáticas obviamente son dolorosas, pero podemos recibir otros avisos por parte de nuestro hígado, por ejemplo:

  • Una digestión ralentizada
  • Boca amarga
  • Cansancio crónico

La boca amarga puede ser un síntoma de que algo no va bien en nuestro hígado. En efecto, puede representar un síntoma específico de algunas condiciones del aparato digestivo, como una mala digestión, reflujo gastroesofágico, y varios problemas de naturaleza hepática.

zumo de limónPuede representar una óptima costumbre beber agua caliente con limón por las mañanas. Según la tradición ayurvédica, este binomio aporta numerosos beneficios: el limón contiene antioxidantes y ácidos orgánicos como el ácido cítrico y ascórbico, que ayudan a depurar y proteger las células del hígado. El agua hervida, gracias a su efecto drenante, unida al ácido del limón, crean un efecto vivificante en el hígado.

El cansancio crónico puede ser un síntoma de la incapacidad del hígado para desintoxicarse y la acumulación de toxinas puede interferir en la ralentización de las funciones hepáticas. También la ralentización digestiva puede ser un síntoma.

Es posible ayudarnos con la alimentación, doctora Rasio?

Hay alimentos que van bien, que pueden ayudar a proteger el hígado, por ejemplo:

Alcachofa

alcachofaLa alcachofa tiene propiedades realmente interesantes. Esta planta tan antigua tiene un efecto beneficioso sobre el hígado en cuanto a hepatoprotectora: tónica y digestiva, la alcachofa, preferiblemente, debería comerse cruda (quitando la parte externa de las hojas), aliñada con un poco de aceite de oliva extra virgen y algunas gotas de limón. La cinarina, presente en las hojas de la alcachofa, es la sustancia aromática responsable de las innumerables virtudes terapéuticas de la alcachofa, entre las cuales está la de aumentar la producción de flujo biliar. Las alcachofas pueden resultar útiles en este sentido, ayudando a nuestro hígado a depurar y a protegerlo del estrés oxidativo.

Aceite cocinado

El aceite cocinado desarrolla una acción colerética colagoga, activa los hepatocitos, es decir, las células hepáticas: el aceite cocinado es efectivamente un eficaz estímulo para la producción de bilis, y por tanto puede ayudar a eliminar las llamadas toxinas liposolubles. No olvidemos que en el momento en que activamos esta función en el polo biliar activamos también todo el resto de funciones de la célula hepática, inclusa la capacidad desintoxicante. Puede ser entonces una óptima solución saltear verduras con aceite en la paella, con ajo, y quizás añadiendo alguna hierba aromática para surtirnos de antioxidantes. Concedámonos diariamente un buen sofrito.

Vinagre de manzana

El vinagre de manzana, entre sus propiedades, tiene la capacidad de activar la función hepática y ralentiza la producción de glucosa a nivel hepático. Rico en antioxidantes y ácidos orgánicos, el vinagre de manzana aumenta el metabolismo y acciona las funciones hepáticas, lo cual repercute en la capacidad de la célula hepática para eliminar el exceso de toxinas. También la manzana ayuda en la depuración hepática, siendo una fuente de magnesio, ácido tartárico, ácido málico, además de ser rica en vitaminas y oligominerales.

cúrcuma

Cúrcuma

La cúrcuma se ha utilizado durante siglos como un remedio natural para mejorar las funciones hepáticas. La cúrcuma desarrolla una acción colerética, es decir, es capaz de aumentar la secreción de bilis sin alterar su composición, estimulando la contracción de la vesícula biliar. La cúrcuma, además de su acción antitumoral y antinflamatoria, defiende el hígado de la acción de las toxinas circulantes facilitando su regeneración.

 

Crucíferas

A la familia de las crucíferas pertenecen verduras importantísimas para nuestra salud, que deberían ser consumidas con regularidad por ser ricas en minerales, vitaminas y compuestos que realizan una acción antioxidante, y sustancias capaces de aumentar la actividad de las enzimas relacionadas con la desintoxicación. Así pues, vía libre a la rúcula, a la col roja, a la col negra, a las coles de Bruselas, a la coliflor, berza, repollo, broccoli...

tomate

hinojogranada

También el tomate es la panacea para el hígado, así como el hinojo, que podemos aliñar, por ejemplo, con granada. La granada es una fruta extraordinaria que necesitaría un artículo entero. La granada, las frutas rojas (como las frutas del bosque), las naranjas rojas y las ciruelas son frutas riquísimas en antioxidantes que ayudan a proteger las células hepáticas de los daños provocados por los radicales libres durante el metabolismo.

No nos olvidemos tampoco de la fruta y la verdura, pero la fruta debe ser siempre con fibra. Es así porqué la fructosa de forma libre provoca efectos negativos en nuestro hígado. La fruta, como ya sabemos, es riquísima en substancias nutritivas, antioxidantes y antinflamatorias, además de ayudar al hígado en su metabolismo, disminuye la respuesta inflamatoria de los alimentos.

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