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Aceite de palma sí o no

¿Es perjudicial el aceite de palma?
Entrevista a Debora Rasio

aceite de palma

¿Es perjudicial el aceite de palma? La cuestión está en boca de todos y es muy controvertida. Descubramos porqué el aceite de palma se utiliza tanto en la industria alimentaria y si es realmente perjudicial para la salud.

La doctora Debora Rasio, oncóloga e investigadora nutricionista en la Università la Sapienza de Roma y en la Azienda Ospedaliera S. Andrea nos explicará todo lo que es necesario saber, intentando profundizar y entender mejor qué hay detrás de este alimento sobre el que tanto se está discutiendo.

Doctora Rasio, se habla mucho del aceite de palma. ¿Dónde lo encontramos mayormente?

El aceite de palma está presente en muchísimos productos de consumo cotidiano: no solo en alimentos como las galletas, los cracker, la bollería industrial, las cremas para untar, las pastillas de caldo, los helados, etc. También en productos para la higiene personal y la limpieza de la casa, como el champú o los detergentes. Según una investigación reciente el aceite de palma se encontraría en varias formas en el 50% de los productos de un supermercado.

Se trata de un porcentaje muy alto. ¿Debemos preocuparnos? ¿Es el aceite de palma perjudicial?

La cuestión del aceite de palma es muy compleja y antes de entrar en el núcleo de la cuestión es mejor que distingamos dos ámbitos: el ámbito nutricional y el ámbito ambiental. Desde el punto de vista nutricional, el aceite de palma se ha difundido como alternativa a las margarinas y a todos los aceites hidrogenados ricos en ácidos grasos trans que sabemos que son perjudiciales para la salud. Siendo rico en ácidos grasos saturados, soporta muy bien las temperaturas, y es una óptima alternativa también a los aceites de semillas (de maíz, girasol, soya, etc.) que siendo ricos en grasos polinsaturados se oxidan, o bien se vuelven rancios con mucha más facilidad.

¿Podemos substituir el aceite de palma con otras grasas mejores?

Existen grasas que son buenas, come las polinsaturadas: almendras, nueces, avellanas son así de sanas en parte porque son muy ricas de polinsaturadas. Estos aceites, por otro lado, son sanos solo si se consumen crudos, particularmente en su forma original, en forma de semillas. Las polinsaturadas no deben cocerse porque su estructura química las hace muy sensibles a la temperatura, a la luz y al oxígeno. No pueden entonces substituir el aceite de palma que hoy en día se utiliza tanto por varios motivos:

  • Por su resistencia a la oxidación, capaz de garantizar una larga conservación. Las polinsaturadas, en cambio, se oxidan fácilmente por lo que necesitan que sean añadidos conservantes, los cuales son perjudiciales para la salud;
  • Por el rendimiento elevado, alrededor de 5-7 veces mayor por hectárea de superficie cultivada respecto a otros aceites vegetales lo cual comporta que el aceite de palma tenga un bajo coste;
  • La ausencia de gusto y una consistencia aterciopelada generalmente apreciada por el paladar del consumidor.

El aceite de palma no es comida basura: comida basura son los alimentos que contienen, entre otros ingredientes, el aceite de palma. La cuestión es simple: un producto como la bollería industrial, las galletas, etc. no se convierten en saludables substituyendo el aceite de palma. Estos alimentos son comida basura, y por lo tanto precursores de enfermedades, porque no son frescos, porque contienen aceites refinados, aditivos de harinas, levadura química, vitaminas de síntesis, azúcares, exceso de sal, y por si fuera poco acrilamida, una substancia cancerígena y neurotóxica que se forma durante la cocción de las harinas a altas temperaturas. No es el aceite de palma lo que hace que estos productos no sean nada sanos, sino el conjunto de sus ingredientes.

Entonces, ¿La reflexión debería concentrarse no tanto en el aceite de palma en sí, sino en la cualidad de un producto alimentario?

Aquello que se debería hacer es empezar a razonar a grandes términos y poner atención en la importancia para nuestra salud de nutrirse bien: comer bollería industrial que contiene aceite de soja en vez de aceite de palma no la convertirá en un alimento bueno y sano para nuestro organismo. Al contrario. El aceite de soja es un aceite que resiste mucho menos al calor y posee una menor durabilidad. No tenemos la necesidad de comprar galletas o bollería industrial: podemos tranquilamente comer una buena rebanada de pan fermentado naturalmente al cual añadir aceite de oliva. Cuando comemos demasiados carbohidratos nuestro hígado los transforma en grasas saturadas, en el mismo ácido palmítico que se le recrimina al aceite de palma. Preocupémonos pues de comer bien: el aceite de palma no es un enemigo, lo es una alimentación incorrecta.

orango

¿Y en cuanto a la cuestión ambiental?

La verdadera cuestión sobre la cual debemos reflexionar es en realidad aquella ambiental, que representa un problema muy serio: Indonesia y Malasia producen ellos solos casi el 90% de todo el aceite de palma usado en el mundo. El resultado es que han talado y desforestado todo el país. Las poblaciones indígenas han visto como les usurpaban las tierras en modo ilegal. Los bosques tropicales han sido quemados y están desapareciendo a un ritmo preocupante cada día para que sean plantadas palmas, y con estos bosques mueren rinocerontes, elefantes, todas las especies se reducen a unos pocos centenares en pocos decenios... muchas especies animales se están extinguiendo, como los Tigres de Sumatra, o los orangutanes; en los últimos 10 años se han matado más de 50.000 ejemplares para producir aceite de palma.

Es necesario poner la cuestión ambiental en el primer lugar, obligando a las grandes empresas a producir aceite de palma de manera sostenible. Hoy en día solo el 18% del aceite de palma producido se ha realizado en modo sostenible: aún es demasiado poco, pero por suerte se ha disparado la alarma hacia la supervisión de esta economía irresponsable que no tiene en cuenta los derechos de los pueblos indígenas ni el cuidado por el medio ambiente.