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Libro

Secretos de la Gente Sana Julio Basulto, María José Mateo

Secretos de la Gente Sana

Cinco pasos para mejorar y conservar la salud

8,95 €

9,56 $

Disponibilidad: inmediata

Autor: Julio Basulto, María José Mateo

Editor: DeBolsillo

Libro

Págs: 240

Año de edición: 2016

Reimpresión

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DESCRIPCIÓN

Secretos de la gente sana es un libro repleto de ideas prácticas para tomar conciencia de nuestra salud, conservarla y mejorarla.

Hoy en día la salud se confunde con la estética, con estar delgado, con tomar pastillas y ponerse cremas, como si toda la ayuda para mantenerse sano proviniera de la farmacia.

En este libro, los autores nos recuerdan que la mayoría de nosotros nacemos llenos de salud. El secreto de las personas sanas consiste en conservar y aumentar la salud adquiriendo sencillos hábitos beneficiosos y evitando aquello que nos resulta dañino.

Con una sólida base científica y nutricional, este libro nos da las claves y los consejos para vivir una vida saludable sin grandes esfuerzos, exigentes dietas o productos farmacéuticos.

FRAGMENTO

Paso 1

Abre los ojos

¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio. Albert Einstein

Los dolores o las enfermedades que has padecido o que padecerás, o la buena salud que disfrutas un día tras otro ¿crees que tiene mucho que ver con tu estilo de vida, y que está en tus manos dar la vuelta a la «tortita» de tu salud? Si la respuesta es «sí», enhorabuena. Perteneces al selecto grupo de personas que los expertos en salud pública denominan «health-conscious» (conscientes de la salud). Seguro que no hace muchos días que has estado en el campo paseando con tus amigos o con tu familia mientras compartíais un puñado de almendras. Sin embargo, si consideras que la responsabilidad de tu salud recae en tu signo del zodíaco, en el gobierno, en un hado todopoderoso que ha dejado escrito tu destino en tus genes, o en la orientación de la cama en la que duermes, formas parte del grupo de personas con «locus de control externo».1 Tu concepción de la salud te hace presa fácil de desalmados que se aprovecharán de tu ingenuidad y de tu inocencia. Te venderán artilugios caros e inútiles para mejorar o proteger tu salud, como las pulseras magnéticas. Conviene que abras una ventanita a la posibilidad de que puedes mejorar tu salud por ti mismo. El caso es que seguramente no perteneces a ninguno de los dos grupos. La mayoría de nosotros estamos entre dos aguas y nos hace falta un empujoncito para entender cómo funciona esta máquina llamada cuerpo en la que nos alojamos . Eso pretende este libro: empujarte. Conseguir que aprendas a coger las riendas de tu salud con las manos vacías de conceptos erróneos.

1. Los malos hábitos influyen en la salud

El primer paso para resolver un problema es reconocer que dicho problema existe. No reconocer que nuestros malos hábitos son un problema es construir un muro infranqueable en medio de la ruta que deberías tomar para prevenir enfermedades largas y dolorosas. Reconocer que el tabaco es un problema abre la puerta para encontrar la solución. De una u otra manera. Más tarde o más temprano. Silvia lleva trece años fumando y con el colesterol por las nubes. Si desde el primer día hubiese intentado encontrar la solución, seguro que habría tardado menos de dos años en hallarla. Y llevaría, como mínimo, once años sin fumar.

Que conste que no pongo el ejemplo del tabaco porque sí. El 63 por ciento de los 175.000 españoles participantes en 2010 en una encuesta avalada por la Federación Mundial del Corazón consideró que el tabaco no supone un riesgo cardiovascular. Espantoso. Aunque hay más ejemplos igual de escalofriantes. Nueve de cada diez europeos piensan que una mala alimentación no perjudicará a su salud.

¿Cuánta gente conoces que crea que lanzarse al abismo desde diez mil metros sin protección no suponga un riesgo? ¿El 63 por ciento de tus amigos? ¿Nueve de cada diez? Seguro que no.

2. Morimos por enfermedades prevenibles

Un buen pianista con un buen piano es una combinación perfecta. Si el piano es de calidad y el pianista interpreta bien las piezas, el concierto será exitoso. Pero si el intérprete no se esmera, el concierto será un fracaso aunque el piano sea buenísimo. En el caso de la salud funciona más o menos igual. Tenemos en casa agua corriente, potable y segura. Un higiénico lavabo para nosotros solos. La nevera llena de comida (ejem, ¿comida?). Calefacción en invierno. Vacunas para que nuestros hijos eviten padecer enfermedades que antaño eran mortales de necesidad. Modernos centros sanitarios a tiro de piedra, con una medicina que no cesa de progresar. Un sistema judicial que vela por nosotros. Coches con frenos ABS y airbags de última generación. Tenemos, en resumen, las herramientas ideales para que nuestra calidad de vida sea óptima. Tenemos, metafóricamente hablando, un precioso y afinado piano en casa. ¿Qué tal suena cuando lo tocamos? Quiero decir: ¿Cómo es nuestra calidad de vida? Pues no muy buena.

La mayoría de los españoles presenta como mínimo una enfermedad crónica. A una de cada dos personas que conoces le diagnosticarán un cáncer el día menos pensado, y es más que probable que cuando se llegue al diagnóstico ya sea tarde, porque la enfermedad se encuentra ya en fases avanzadas.

Antes de que hayas acabado este capítulo, a un ciudadano español le habrá dejado de llegar sangre al cerebro a causa de un ictus.

Cuando termine el día, ocho españoles habrán muerto en un accidente de tráfico y nueve se habrán suicidado.

Cada treinta segundos se amputa una pierna en algún lugar del mundo a causa de la diabetes . Nuestro piano desafina, no cabe duda.

Explico todo esto porque las principales causas de muerte de las últimas dos décadas han sido, según las autoridades sanitarias, prevenibles simplemente alejándonos del tabaco, de una mala alimentación, de la depresión o de la inactividad física. Para que te hagas una idea, según la Organización Mundial de la Salud tan sólo la baja ingesta de frutas y hortalizas se lleva al otro barrio a 1,7 millones de personas.

Como decía, las facilidades que nos ofrece la sociedad del bienestar (el «piano» del que hablaba antes) y que nos permitirían dar un buen concierto y gozar de una vida larga, plena y saludable no acaban de funcionar: deberíamos intentar mejorar nuestro estilo de vida . Sé perfectamente que no es una tarea fácil. Pero también sé que no es imposible.

3. ¿Creemos estar más sanos de lo que estamos?

Siete de cada diez españoles consideraron en una encuesta hecha pública en febrero de 2005 por el Instituto Nacional de Estadística que su estado de salud era «bueno» o «muy bueno». Entonces, yo me pregunto ¿por qué seis de cada diez tomó un fármaco en las dos semanas previas a dicha encuesta? Puede que pienses que la mayoría cree que su salud es buena porque se trata de gente positiva, que ve el vaso medio lleno y no medio vacío. Ojalá que sea así. Pero tengo serias dudas de si su valoración refleja optimismo o más bien inconsciencia.

No quiero que pienses que pretendo asustarte. Nada más lejos de mi intención. Lo que busco es que seas consciente de la realidad, que no es lo mismo. Lo que persigo, lo que me gustaría, es que reacciones, porque creo firmemente que estar bien informado sobre la importancia capital que desempeñan nuestros hábitos de vida sobre la salud o sobre la enfermedad se traduce en un mejor estilo de vida, lo cual es fundamental para mejorar la salud. Así lo refleja una encuesta recién realizada por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU-Salud n .º 95). Y también funciona al revés: estar mal informados nos hace más vulnerables a los malos hábitos. La OCU finaliza la mencionada encuesta con este clarificador párrafo:

En nuestra encuesta comprobamos que existen muchas creencias erróneas en relación con la salud que se extienden con facilidad y provocan cambios de hábitos inútiles y hasta perjudiciales. Por ese motivo, es muy importante que la información que manejemos sea seria y provenga de fuentes contrastadas. A la misma conclusión llegó un estudio publicado en febrero de 2011 en la prestigiosa revista Journal of Human Nutrition and Dietetics, en que se investigó sobre conceptos relacionados con una dieta sana:

Nuestros hallazgos indican que la población general ostenta conceptos erróneos en relación a la alimentación saludable. Estas ideas falsas se asocian con un menor consumo de alimentos normalmente definidos como saludables.

Así pues, cuanto más te den el tostón sobre este tema, más posibilidades hay de que te cuides . De que te muevas más a menudo mientras sonríes a la vida. De que uses el coche lo menos posible, y con precaución. De que comas comida en vez de cosas brillantemente etiquetadas y fuertemente anunciadas en televisión. De que calmes tu sed con agua en vez de . . . en vez de con cualquier cosa que no sea agua. De que respires por unos pulmones libres de toxinas tabáquicas. De que des el pecho a tus hijos. Y de ese largo etcétera que tienes detallado en el paso 5 de este libro. Dos amplios y rigurosos estudios publicados en la revista British Medical Journal (febrero y abril de 2010) corroboran que a más educación, menos mortalidad.

¿USAS LA CABEZA O LOS PIES?

Practicar deporte, sea a solas o (mejor aún) en compañía, es un conjuro contra un sinfín de males. ¿Sabías que la Organización Mundial de la Salud opina que tienes cinco veces más posibilidades de morir por sedentarismo que a causa de un accidente de tráfico mientras corres o vas en bicicleta? De hecho, estima que el sedentarismo es responsable de unos dos millones de muertes anuales. Dicho esto, se queda uno boquiabierto y de piedra al descubrir, con horror, que España lidera el sofá de Europa. Uno de cada dos españoles reconoce que es sedentario, según refleja la Encuesta Nacional de Ingesta Dietética Española, publicada en 2011 por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). Como dice Juan Revenga en su libro Con las manos en la mesa: «Sea inteligente, use los pies».

4. ¿Nos pesan los huesos o el desconocimiento?

La obesidad es una enfermedad prevenible y tratable, al igual que la diabetes o la hipertensión . Se suele culpabilizar injustamente a la persona obesa, cuando el origen del exceso de peso suele escapar, en gran medida, al control de quien lo padece. Dicho esto, y como quiero ayudarte a tomar conciencia de algunos hábitos que no te benefician y a rebelarte contra ellos, creo que es muy importante dejar bien claro que la obesidad supone un riesgo para la salud, sea a la edad que sea. Aunque es algo que seguramente ya sabías. El 95 por ciento de los europeos encuestados en 2006 reconoció que la obesidad puede perjudicar a la salud . ¿Tan malo es marcar barriguita? Pues sí. Es algo así como un tsunami, pero dentro de tu cuerpo, ni más ni menos. El concepto «tsunami» lo acuñaron en la revista Lancet, en febrero de 2011, Sonia Anand y Salim Yusuf, de la Universidad McMaster en Canadá. Lo hicieron tras evaluar un estudio llevado a cabo por la Organización Mundial de la Salud en el que se evidenció que la epidemia de obesidad no para de crecer y que sus consecuencias son devastadoras para la salud. La prueba de la malignidad de dichas consecuencias se publicó en diciembre de 2010 en la revista New England Journal of Medicine. Tras seguir durante diez años a 1,46 millones de adultos, el estudio concluyó que tanto el sobrepeso como la obesidad aumentan el riesgo de morir prematuramente. Pero volvamos a Sonia Anand y Salim Yusuf, porque su metáfora del «tsunami» encantó a los periodistas, y fueron entrevistados por varios medios. En las entrevistas dijeron que «debemos reducir la ingesta de grasas malas y sal, y aumentar nuestros niveles de ejercicio». Cuando acabes este libro, espero que coincidas conmigo en que cumplir los consejos de estos dos expertos está chupado.

AUTORES

Julio Basulto

Julio Basulto

Julio Basulto es diplomado en nutrición humana y dietética (Universidad de Barcelona). Ha sido profesor asociado en la Unidad de Nutrición Humana de la Universidad Rovira i Virgili, editor de la Revista Española de Nutrición Humana y Dietética, y responsable de investigación del Grupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas. Actualmente ejerce como docente en diferentes instituciones y es autor de numerosas publicaciones científicas.

María José Mateo

M.ª José Mateo es licenciada en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona, y está especializada en la divulgación de temas de salud. Ha sido responsable del Departamento de Educación para el Paciente y el Consumidor de la agencia Saatchi & Saatchi Healthcare. En el ámbito de la salud emocional ha colaborado estrechamente con el Instituto Superior de Estudios Psicológicos (ISEP) para acercar a los ciudadanos estrategias terapéuticas que les ayuden a mejorar su bienestar y calidad de vida.