Por qué hacemos lo que hacemos en la vida y en la empresa

Un hábito es una conducta que comienza como una elección y luego se convierte en un patrón casi inconsciente. Por ejemplo, cuando aprendemos a conducir, necesitamos mucha concentración para comprobar los espejos, quitar el pie del freno, etc. Con el tiempo, sin embargo, lo hacemos de forma automática. El comportamiento se ha convertido en un hábito.
la adopción de un único hábito clave puede transformar radicalmente nuestra vida.
Los alimentos que elegimos, lo que ahorramos o gastamos, como nos comunicamos, el ejercicio que hacemos, como organizamos nuestro trabajo... Cada una de las elecciones que hacemos a diario no son la consecuencia de decisiones meditadas, como cabria pensar. Son habitos. Y puesto que todos y cada uno de estos estos aspectos ejercen un tremendo impacto en nuestra salud, productividad, seguridad y felicidad, parece inevitable preguntarse: podemos cambiarlos? La respuesta es si. Basandose en infinidad de investigaciones y entrevistas llevadas a cabo tanto en el ambito academico como en el empresarial, el autor acerca al gran publico las conclusiones de los mas recientes hallazgos psicologicos y neurologicos acerca de la formacion de rutinas. El resultado es un ensayo apasionante, amenizado con ejemplos de la vida real, que demuestra como la adopcion de un unico habito clave puede transformar radicalmente nuestra vida personal, corporativa y social.
¿Qué es lo primero que has hecho esta mañana al levantarte? ¿Qué camino has tomado para ir a trabajar? ¿Has comido ensalada o hamburguesa al mediodía? Investigadores de la Universidad de Duke descubrieron que más del 40% de nuestras acciones diarias son hábitos.
“Más del 40% de nuestras acciones diarias son hábitos.”
Con el tiempo, la comida que compramos, lo que les decimos a nuestros hijos antes de acostarlos, si ahorramos o gastamos… Todo tiene influencia en nuestra salud, en nuestra productividad y en nuestra felicidad.
Hay una especie de regla de oro para los cambios de hábitos. En realidad no se puede eliminar un mal hábito pero sí se puede cambiar su patrón, insertando una nueva rutina en el circuito. Pero se debe utilizar la misma señal y dar la misma recompensa. Pongamos como ejemplo el tabaco. Por lo general, un fumador no puede dejar de fumar a menos que encuentre alguna actividad para sustituir a los cigarrillos. Si desea dejar de fumar, debe preguntarse a sí mismo: ¿lo hago porque me gusta la nicotina, o porque me estimula, me estructura el día y es una forma de socializar? Si usted fuma porque necesita un poco de estimulación, tome un poco de cafeína por la tarde, los estudios indican que puede aumentar las probabilidades de que consiga dejar de fumar.
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Tras graduarse en la Universidad de Yale y en la Harvard Business School, Charles Duhigg (1974) empezó a trabajar como un periodista especializado en economía, ahora es columnista de The New York Times, donde escribe para la sección de negocios. Vive en Brooklyn, Nueva York.
Ted Andrews
Enric Corbera
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